
Dos símbolos identifican a los reyes y reinas del antiguo Egipto: el pañuelo real, que cubre su frente, y la barba falsa.
Ambos atributos visten a la esfinge de la reina Hatshepsut, escultura de granito rosado que desde el 28 de marzo dará la bienvenida a los visitantes de la exposición Faraón: el culto al Sol en el antiguo Egipto , en el Museo Nacional de Antropología.
La mujer con cuerpo de felino, cuya edad se estima en 3 mil 475 años, vigila el paso hacia la más grande colección de arte egipcio que haya salido de los museos de Alemania, cuyo acervo se integró durante dos siglos de exploraciones.
Después el visitante se encara con Orus, el Dios Vengador, con cabeza de halcón, torso masculino y músculos tensos.
La muestra, dividida en 15 temas, tiene como eje conductor el culto al Sol y sus vínculos con la fertilidad, la naturaleza, la muerte y el poder.
Ciento cincuenta piezas provenientes de los museos de Berlín y Munich, Alemania, exigieron a los curadores adaptar el discurso museístico de la escuela mexicana a los símbolos y dimensiones de piezas que, juntas, pesan 40 mil kilogramos.
Piezas monumentales como el sarcófago hecho con roca basáltica, y de 7 mil 500 kilogramos de peso, que perteneció a AnkhHor, conviven con objetos de suma fragilidad, como el Libro del Inframundo de Amenofis, fabricado en papiro, aproximadamente 100 años antes de Cristo.
"El guión pone de relieve el valor estético de las piezas, pero también su peso cultural", indica César Moheno, director general de Difusión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La ruta, que incluye decenas de representaciones de la realeza, proporcionará datos adicionales con herramientas multimedia financiadas por Fundación Cultural Banamex, entre ellas 12 pantallas interactivas que auxiliarán a los visitantes a enfocar detalles de las piezas.
El camino del rey está trazado. Las puertas estará abiertas para los mexicanos durante tres meses, en Chapultepec.