
De paseo por un bosque,cerca de los arroyos y los estanques, es posible descubrir señales del trabajo de un castor el primer indicio puede ser un tocón de árbol, a veces de gran porte, rodeado de astillas, con la parte superior limpiamente cincelada.Otra señal enequívoca es la presencia de un montículo en el remanso de un río producido por un dique de troncos,ramas y barro.
Existen dos es´pecies de castores muy afines: el eurasiático y el americano, con diferencias poco notables y costumbres casí idénticas.
Dentro del remanso, el animal edifica
un montículo en forma de cúpula que
le servira de residencia.
El montículo-habitáculo tiene varias
entradas,todas ellas bajo el agua.
Para roer la corteza y la madera de los
árboles,el castor se sostiene sobre sus
patas traseras y mantiene el equilibrio
con su cola plana.Apoyando la mandíbula
superior sobre un tronco,lo va cincelando
con sus incisivos inferiores,hasta que
consigue abatirlo.Es capaz de atravesar
un leño del grosor de un rodillo de amasar
en tan sólo 30 segundos.
¡Los animales también tienen su profesión!